| 
Cuando
M.I.A. ya no es suficiente...
No
había escuchado a Omar Souleyman (centro)
hasta que Dave Portner de Animal Collective me dice: ¿“Ya
escuchaste este disco de Sublime Frecuencies?”. Puso el disco
y no puedo negar que mi sistema nervioso central se vio excitado
por una sucesión de melodías árabes sacadas
de un sintetizador y una guitarra que sonaban entre gaita y flauta,
unas voces que me hipnotizaron. La visualización de que estos
árabes movían mucho dinero y una banda sonora que,
yo ya hipnotizado, me hizo presentir que la cultura occidental tal
y como la conocía, ya había cumplido su ciclo.
Hay dos cosas que hacen de Omar Souleyman algo más que una
rareza salida de Siria. Lo primero tiene que ver con que la música
“folklórica”, salga de donde salga, es una música
que está siempre viva, reinventándose y cumpliendo
un rol en una sociedad que siempre está en constante cambio.
En ese sentido la música “folklórica”
que venga de Perú, Chile, Argentina, Siria, Marruecos, México,
Brasil o de donde sea, es una amalgama de tradición y modernidad,
no es algo que esté muerto digamos, viviendo de recuerdos
o nostalgias de un pasado que nunca respiraron. Debido a esto, Omar
Souleyman suena más moderno que mucha de la música
pop, rock y electrónica, que se produce actualmente en Occidente
y que pertenecen a una industria cultural agonizante.
Por otro lado, al no pecar de ingenuo, te das cuenta que detrás
de la visibilidad de Omar Souleyman está Sublime Frecuencies,
un sello que comenzó editando grabaciones de campo y programas
radiales de países “exóticos” de África,
Asia y el Medio Oriente. Y que como consecuencia, logró acercar
a un gran público ligado a la psicodelia y a la música
experimental a un abanico de melodías, sonidos y cantos foráneos
filtrados por el nombre de Alan Bishop de Sun City Girls (el grupo
más reconocible de música psicodélica experimental
norteamericana) y ya no gracias a la industria que mueve la World
Music.
Ahora, podíamos escuchar música del sudeste asiático
y decir “¡!Wow!!.. Eso suena psicodélico!!”,
Aunque en muchos casos, no podíamos ver el nombre del artista
en cuestión (una situación que enfrentó a este
sello a una serie de detractores, tachándolos de aprovechados
y hasta de saqueadores del tercer mundo). En ese contexto, ya sea
como respuesta a las críticas recibidas o debido a una ambición
natural; Sublime Frecquencies ya tiene a su primera estrella pop
internacional. Omar Souleyman es un producto creado, editado y podría
decir hasta maquillado por esta casa discográfica, para convertirse
en su primer artista de exportación para Europa y desde allí
a todo el mundo.
El segundo disco para Occidente de Omar Souleyman (“Dabke
2020”) sale en el contexto de la primera gira que Sublime
Frecuencies, junto con la revista Wire y el emporio Viceland hacen
por territorio inglés y que llevará a Suleyman a tocar
también entre otros lugares, en el Festival de Música
Electrónica Sónar, en Barcelona. Esta vez la música
Dabke, que agrupa un estilo de baile de fiestas de matrimonio Árabe
y que a la vez es la música nacional de Irak, Palestina,
Líbano y por supuesto Siria, llegará a Occidente ya
no en el contexto de fiestas matrimoniales de la comunidad inmigrante
Árabe en Europa, sino a un público deseoso de “nuevos”
sonidos que obviamente Souleyman y Sublime Freqcuencies están
llevándoles.
Tan solo basta escuchar el tema “La Sidounak Sayyada”
de Dabke 2020 para que entiendas más o menos de que te estoy
hablando: una música orgánica que te puede crear cierto
grado de demencia lujuriosa hipnótica y, espero yo, al baile
que acabo de improvisar en mi cuarto. Si bien ningún tema
llega al nivel de algo como Leh Jani ni a solos de guitarra magistrales
como en su primer disco que agrupaba 10 años de carrera,
esta compilación hecha por Mark Gergis es igualmente valiosa.
Investigando un poco sobre la música Dabke de Siria me doy
cuenta que existen muchos mejores cantantes que Souleyman pero ninguno
con el look que este señor tiene, una estrella pop para un
público internacional que busca la novedad, lo freak y lo
moderno y que en muchos casos se encuentra aislado culturalmente
por convenciones sociales regionales. Desde esa perspectiva me pongo
a pensar si en Siria habrá gente que ha escuchado a Omar
Souleyman gracias a SF y que ahora está bailando Dabke sin
sentir vergüenza. Una situación que desde nuestros países
nos acercaría más a Siria que a Londres o Barcelona
y que plantea nuevas preguntas de cómo nos miramos a nosotros
mismos y cómo se va reconstruyendo nuestra “modernidad”,
por ejemplo, tras el fenómeno de la cumbia.
En este punto, no sé si Omar Souleyman existe realmente,
si él es un empresario, un animador, un compositor, en charlatán
o lo que sea no importa... Este disco está bueno así
que bájatelo, a preparar el ambiente y ya pues veremos con
que cara regresas!!!
Alan
Poma.
|