El Terrorismo Punk de Les Rallizes Denudés

No solo el mundo convencional vive de atentados terroristas y secuestros de aviones. La música tampoco pudo sustraerse de este tipo extremo de acciones y el ejemplo sucedido en Japón (y en particular a los locales Les Rallizes Denudés) no puede ser más fehaciente. Los increíbles sucesos acontecidos por allá por 1970, terminaron por sepultar la carrera de una de las bandas más importantes que ha dado este país en toda su historia

No hay que indagar en demasía para darse cuenta que los 60’s fueron tiempos de cambio. Múltiples acontecimientos ocurrieron en distintos lugares del mundo y fueron alimentando distintas contraculturas que se encontraban dispuestas a derribar el establishment.

En el caso particular de Japón (un país históricamente cerrado a estímulos externos), el fin de la segunda guerra mundial trajo de por medio una apertura a occidente mediada por una administración estadounidense que se hizo cargo de su reconstrucción. El boom cultural y económico iniciado a comienzos de los años 50’s afectó positivamente al país y en el caso de la música en particular, las visitas de Cage, Stockhausen, The Ventures y The Beatles, cambiarían las cosas para siempre.

En aquella época, el rock sabía ir de la mano junto a los fenómenos sociales que acontecían en el mundo, muchas veces anticipándose a todas las lacras que afectarían a nuestro planeta. Eran tiempos de desobediencia civil en muchos rincones del mundo: Praga, Paris, Kingston, Hong Kong, Ciudad de México, Varsovia, Roma y casi todas las ciudades grandes de los Estados Unidos, se encontraban sumergidas bajo un volátil ambiente en el que a la primera chispa, la dinamita estallaba.

Intentando prevenir focos revolucionarios, las autoridades japonesas decidieron implementar un programa llamado “Tolerancia entre la juventud”, en la que los ‘Futens’ (‘locos’ provenientes del interior del país. Gente marginal, sin trabajo y provocativa) serian derivados a una zona especifica de la ciudad, la cual fue usada por las fuerzas armadas de los Estados Unidos, durante las labores de reconstrucción. La concentración de Futens iría en fuerte aumento con el paso de los meses; Y como las reglas del Programa de Tolerancia estaban llenas de vacíos, otros Futens comenzaron a crear sus propias comunidades, impregnando a los jóvenes de ideas liberales que verían su cara más visible en la Universidad de Doshisha, en Kyoto.

El Centro de Estudios organizaría un festival de música llamado “Barricades-a-Go-Go”. El cartel fue compuesto por bandas locales, incluyendo a unos misteriosos chicos que eran alumnos de la universidad y que se hacían llamar, Les Rallizes Denudés. Auto considerados como revolucionarios, el cuarteto liderado por el mítico Takeshi Mituzami hacia gala a su chapa: Vestidos de negro (al más puro estilo de Lou Reed y sus comparsas), comunistas y anti sistema.

Obviamente, su subversión alcanzaba también a la música. La obsesión de Mituzami por canciones de los Velvet Underground como “I heard call my name” y “Sister Ray”, además de su amor desmedido por un trío maximal llamado Blue Cheer (“La banda más ruidosa de todos los tiempos”), desembocaría en un impresionante torbellino sónico que haría honor a su ‘total sensory assault of culture’.

Al contrario de la tradición musical japonesa, en donde los músicos trataban de complacer a su auditorio (pensando en que el público podría volver a ver sus conciertos), Les Rallizes Denudés recibían numerosas criticas por los altísimos niveles de volumen desplegados durante sus actuaciones. A pesar de este factor, nadie quedaba indiferente a su caótico free rock.

Eran tiempos de revolución a escala global y los Futens no podían estar ajenos. Es así como ciertos grupos callejeros comenzarían a autodenominarse Foku Gerira (Guerrilla Folk), teniendo como espejo o inspiración a los Black Panthers y a los situacionistas japoneses de los 60’s. Producto de esto, la luna de miel entre las autoridades y los Futens, llegaba a su fin con la promulgación de la Ley Número 70, que definía medidas para normalizar el activismo estudiantil y también regulaba el manejo administrativo en las universidades. Para empeorar las cosas, solo dos días después de la promulgación de la ley, ocurre el asesinato de Sharon Tate, en las colinas de Hollywood.

Este hito más el fenómeno global creado por el Festival de Woodstock, generarían un estado de paranoia entre las autoridades. Los desafiantes Futens reaccionarían ante esto, denominando a sus grupos, movimientos o comunidades con nombres intencionalmente provocativos. A tal punto llegó todo esto, que el movimiento llamado “La Brigada Roja de Comunistas Aliados”, entregaría un manifesto de trece puntos a la prensa japonesa, con la intención de “llevarte a una guerra revolucionaria y eliminar a gente como tú en todo el planeta”.

El estado de tensión aumentaba con el paso de los días, aunque nadie imaginaria que durante la mañana del 31 de marzo de 1970, nueve miembros de la Brigada Roja secuestrarían un Boeing 727 perteneciente a Japan Airlines para posteriormente llevarlo a Corea del Norte. El asunto es que para efectos de nuestra historia, uno de los nueve implicados fue Moriyasu Wakabayashi, bajista y miembro de la ‘banda de música radical gitana negra’, Les Rallizes Denudés.

Luego del incidente, la CIA se dejó caer en Japón debido a que varios pasajeros estadounidenses se encontraban en el avión secuestrado. Como Kyoto es una pequeña ciudad, era imposible ocultarse allí (Todos los Futens fueron declarados como sospechosos). En el caso particular de Mituzami, la presencia de Wakabayashi en el secuestro, lo implicaba directamente en el problema. Ante esto, decide partir a buscar refugio a Tokio en donde poco a poco iría desarrollando una profunda depresión, llegando a un punto en el que solo saldría a la calle a comprar algunas provisiones esenciales.

Meses después del incidente, la banda se presentaría en un Festival, el cual resultó ser un verdadero fracaso, debido al anuncio de la banda en el cartel. A medida que el tiempo transcurría, las cosas fueron empeorando para Mituzami. A pesar de que cercanos a él intentaron salvarlo, todo fue en vano. Keiji Haino decide incluirlo en un power trío que interpretaría material de la primera época de Blue Cheer pero el proyecto seria abortado al poco tiempo. Finalmente, decide viajar al norte del país (a los pies del Monte Osorezan), desapareciendo para siempre.

Una vez recluido, Mituzami fue invitado para presentarse en un Centro de Ski pero con tal mala suerte que justo el día del concierto, un tifón pasaba por el lugar. Los organizadores le sugirieron no tocar por temor a que se produjera una avalancha, petición a la cual no accedió. El público totalmente atemorizado abandonó el lugar mientras Les Rallizes Denudés desplegaba su free rock a un volumen brutal.

Esta fue una de las pocas apariciones públicas de Mituzami. A partir de aquel momento, unas pocas veces mas se le observó en escena, y como de costumbre, reproduciendo fielmente las mismas versiones de siempre.

Una de las ultimas noticias que se tuvo de él, fue durante los 80’s, periodo en que secretamente viajó a Paris y compartió un tiempo junto a Arthur Doyle. Luego de cinco años, Mituzami decide volver a Japón a recluirse, fiel a sus principios y negándose a transar sus ideas.

Al mismo tiempo, poco a poco comenzaron a aparecer en Japón, ediciones piratas de sus conciertos en vinilo, las cuales fueron teniendo un poder de demanda cada vez mayor. Cada registro brindado por Les Rallizes Denudés supone ser un documento de colección, atesorado por sus cada día más numerosos y recalcitrantes fans. El músico y arqueólogo musical, Julian Cope, da fe de esto en su libro Japrocksampler, relatando una historia sucedida en una muestra organizada en Londres, que contendría proyecciones de bandas como Sunn0))), Vibracathedral Orchestra, Taj Mahal Travellers, Van Der Graaf Generator y Les Rallizes Denudés. Luego del turno de los japoneses, el auditorio quedó prácticamente vacío, siendo totalmente ignorados los films relativos a las otras bandas que también eran parte de la muestra.

A diferencia de leyendas como MC5, The Stooges y The Velvet Underground, (quienes sacrificaron toda su aparentemente inquebrantable rebeldía por lamentables reuniones), los seguidores de la banda pueden dormir tranquilos. Tal como Cope lo cita magistralmente en su libro, Mituzami y sus músicos serian capaces de cometer un harakiri colectivo en vez de sacrificar todas sus convicciones en un hipotético regreso. Les Rallizes Denudés, quizás los últimos punk rockers que van quedando en el mundo.

Iván Daguer.

 

Discografía Recomendada.

Heavier than a Death in the Family (Ain’t Group Sounds, 1995)
Blind Baby has its Mothers Eyes (Japanese Rock, 2003)
Flightless Bird (Yodo-A-Go-Go) (10th Avenue Freeze-Out, 2006)
December’s Black Children (No Label, 1989)

Discografía Complementaria.

Blue Cheer, Vincebus Ereptum (Polygram, 1968)
The Velvet Underground, White Light/White Heat (Verve, 1968)

 
 
 
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