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Woods:
Del azar y otros demonios…
Poco
a poco he dejado los prejuicios de lado. Prejuicios que quizás
sólo pudo entender Harold Bloom, quien en su aclamado Canon
Occidental explica (no en la música sino en la literatura)
la imposibilidad de no hacer referencias a maestros y próceres
al momento de obrar.
Tomando esto como constructividad pura y no como crítica,
he logrado acercarme a las vertientes de las nuevas generaciones,
sobre todo a la escena de muchísimos jóvenes norteamericanos
que reviven día a día la deliciosa psicodelia y underground
estadounidense, remontándonos, por ejemplo, al San Francisco
de los 70’,
Bajo
este escenario, son los chicos de Woods, sin duda, una de las promesas
mas significativas del presente año. Poseen ya tres discos
de estudio y es Songs of Shame (Woodsist, 2009), hasta ahora el
punto más alto de su carrera. Un disco pop, lo-fi, psicodélico,
folk y también de una calidez desbordante que mezcla sonidos
que van desde registros autodidactas en radiograbadoras hasta (y
no mas que eso) un 4 pistas. Esta metodología, según
cuentan, le otorga una intimidad impagable a sus registros. (Ver
Reseña del disco )
Siempre
ligados a la música, manobriaban en el terreno del registro
desde temprana edad. Jeremy tocaba batería en su pieza cuando
era un adolescente, Jarvis tenia un pequeño sello discográfico
en el colegio y Lucas grababa secretamente las conversaciones de
sus amigos, dejando la grabadora en una bolsa y “olvidándose”
cuando él salía de la pieza.
Remontándonos
a los inicios de la banda, que nada tienen que ver con la música,
Jarvis, Lucas y Jeremy, amigos de infancia, deciden vivir juntos.
Cada fin de semana, sin propósito alguno además de
pasar el tiempo libre, se quedaban en casa para disfrutar de buena
comida y largas conversaciones. Los tres pertenecían a bandas
distintas, aunque nunca habían tocado juntos. Uno de esos
ociosos fines de semana tomaron sus instrumentos, comenzaron a improvisar
y naturalmente decidieron dejar sus proyectos y comenzar uno en
conjunto que no dejó de evolucionar y madurar hasta convertirse
en lo que hoy es Woods.
Toda
banda responde a influencias que funcionan al momento de crear como
potentes referencias transgeneracionales. Esta, no es la excepción.
Sin embargo el aporte es individual y es esto lo que configura la
química de grupo que marca el paso entre la improvisación
y las canciones más bien “armadas”. Jeremy personalmente
declara, sin argumentos lo suficientemente sólidos, estar
muy influenciado por las grandes pirámides y sus bóvedas
en contacto con el cielo que bloquean el ojo del sol, atrapando
serpientes que nadan bajo la arena. Una de las bandas que marco
también el camino pop que decidió seguir es The Association,
banda Californiana, formada en la década de los 60’,
cuyas canciones destacan principalmente por sus increíbles
armonías. Jarvis por su parte estuvo muy influenciado por
las primeras grabaciones caseras de bandas indie rock como Sebadoh,
formada por Eric Gaffney, Dj de la estación radial WOZQ,
y el bajista y fundador de Dinasour Jr, Lou Barlow.
El
tercer elemento de la banda es Lucas, quien toma como principal
referente y motor lo que podría ser denominado como “sonido
puro”, definido en palabras simples como la intención
o efecto deseado a través de la realización de un
sonido en un momento determinado, una suerte de “Sound of
the Room”, similar a lo que hizo John Cage con su obra “4:33
segundos”. De este modo se configura Woods, y es así
como logran innovar manteniendo al mismo tiempo la fidelidad al
cassette y a los precarios registros caseros, que responden más
bien a una irreverente declaración de principios que a falta
de recursos.
-Muchas
de las canciones que grabamos son hechas en una habitación
pequeña, y ese sonido de “cabaña en una montaña
llena de árboles” es confortable y acerca a la mente
desde un punto en el que atrapa todo lo que se encuentra alrededor,
sobretodo al momento de seguir el sonido de una guitarra.-
Indie Music, etiqueta perfecta para describir el sonido de esta
banda, un fenómeno que en lo personal responde más
bien al hecho de conseguir registros de manera autodidacta o grabar
con disqueras realmente independientes, no a una escena en particular,
sin desmerecer la importancia que tomó en países europeos
a mediados de la década de los ochenta.
Actualmente, con la inspiración y creatividad a flor de piel,
se encuentran en el proceso de grabación de lo será
su próximo Long Play aún sin nombre ni fecha de edición.
Tomando en cuenta la gran cantidad de ofertas disponibles gracias
a tecnologías satelitales de alto alcance y medios de difusión
como myspace, blogs y descargas directas, sentirse identificado
con una escena en particular es hoy en día la mejor manera
de apuntar a un público determinado, por lo que en pocas
semanas emprenderán un gira con Kurt Vile y Dungen que esperan
recorra la mayor parte del país del norte, haciendo énfasis
en el Sur de California donde hoy, junto a NY, se encuentra la mayor
concentración de audiencia interesada en bandas de Lo-Fi
y Psicodelia.
“Hay mucha gente en Brooklyn haciendo buena música.
Y los que no lo han hecho, lo terminaran haciendo, lo cual es un
humilde privilegio. Todas las escenas dan con gente que hacen la
música que le gusta, sin compromisos y quien sabe, tal vez
nuestra opción es terminar en el mismo asado en el que ellos
están. Es eso exactamente lo que nosotros estamos haciendo
aquí.”
Esperan
que la gente se sienta abierta y sorprendida. Quieren que se sientan
tocados y profundamente enganchados. Que se emborrachen sobre el
sol con la mirada sobre el orbe. Esperan que tomen la píldora
de cristal, que miren a través de los troncos de los árboles
y vean una pequeña puerta negra que te lleve a un pasadizo
multicolor y luego a un ventoso campo con grandes pastos y una fina
estela de humo en el horizonte. ¡Sick jams!. Si esta invitación
te parece aburrida, pierdes el tiempo.
Sofía
Villanueva.
www.myspace.com/woodsfamilyband
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