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Escupe
en su cara, a quienes no quieran ser cool.
La
primera experiencia auditiva junto al trío neoyorquino The
Beets, fue altamente satisfactoria. “Spit in the face of people
who don’t want to be cool”, es un desprolijo y narcótico
disco, abundante en sicóticas letras, que se apegan a la
más pura tradición del garage rock. Solo bastan unas
pocas audiciones al LP para que rápidamente se genere una
peligrosa adicción hacia ellos.
Por
esas cosas de la vida, originalmente la entrevista iba a ser con
el bajista José García... Pero finalmente, terminamos
conversando junto al guitarrista Juan Wauters y al baterista Jacob
Warstler, momentos antes de comenzar su primera gira nacional como
acto soporte de las Vivian Girls.
Era
inevitable hacerles la tediosa pregunta acerca de su nombre. No
son pocos los que se encuentran familiarizados con los dibujos animados
pertenecientes a la cadena Nickelodeon que también se llaman
The Beets. Para peor, son un grupo de garage rock, altamente influenciado
por bandas como The Beatles, The Rolling Stones y The Who, con un
creciente culto entre los televidentes. “Lo del nombre fue
solo una coincidencia porque no teníamos idea de la serie
de TV. Ahora, todo el mundo nos pregunta sobre esto. Si algún
día tuviésemos problemas legales, creo que no cambiaríamos
el nombre y nos haríamos llamar The Torkeys o The Beetles
(risas)”, afirma Juan Wauters, integrante de los Beets, versión
humana.
“Somos
unos irresponsables. Mañana nos vamos de gira y aun no hemos
empacado nada. Debemos lavar nuestra ropa e ir a arrendar una camioneta.
Esperamos poder salir a tiempo”. Toda esta cosa desprolija
que hay en ellos y en su estilo de vida, se refleja en su música:
Un ebrio, delicioso y simple garage rock que pareciera ser ejecutado
luego de una larga noche de juerga junto a un grupo de buenos amigos.
“A pesar de que tenemos pocos instrumentos, pareciera que
logramos un sonido. Si nos pusiéramos más profesionales
o más bien, si modificáramos la cantidad de instrumentos
que tenemos, quizás perderíamos nuestra esencia y
ya nada seria igual”. La verdad es que hay mucho de razón
en sus palabras. Su precaria y poco pretenciosa propuesta, básicamente
se nutre de un factor no siempre fácil de lograr y que también
representa el mayor potencial del grupo: Espontaneidad.
Con dos miembros de la banda con
origen uruguayo, era imposible no preguntar por la influencia que
podrían tener sobre ellos, algunos músicos y bandas
legendarias de su país. “José no escucha música
pero con Jacob tenemos gustos similares. Le he podido mostrar cosas
de mi país como Eduardo Mateo o Los Mockers, que le han gustado
mucho. Con la excepción de Los Saicos, no conozco muchas
otras bandas de la región pero me imagino que deben haber
cosas buenísimas en países como Chile, Perú
y Argentina”. La conversación continua abordando como
tópico básico el rock uruguayo, en donde fue imposible
no mencionar bandas de los 80’s como Los Tontos y Los Estómagos,
o referirse a discos clásicos como “La conferencia
secreta del Toto’s Bar”, de Los Shackers... “¡El
Seargent Pepper uruguayo! (Risas)”.
“Nos encantaría ir
a Sudamérica. Para mí al menos, creo que seria una
experiencia rarísima el hecho de cantar en ingles a chicos
de Uruguay, Argentina o Chile. Además, no sé si hay
gente allá a la que le guste nuestra música”.
Comenzamos a hablar un poco de cómo ciertos canales de difusión
paralelos como blogs, mail orders y fanzines, se encargaban de transmitir
información de manera mucho más rápida, y de
cómo es posible que un chico o una chica sudamericana pueda
estar al día, solo consultando las fuentes de información
correctas.
Todo
ha pasado muy rápido desde el momento en que The Beets logró
tener una formación estable. “En el pasado tuvimos
una rotación de bateristas hasta que en mayo del 2008 se
integró Jacob”. A partir de ese momento, los sucesos
positivos no han parado, lo que les permitió ser fichados
por Captured Tracks, uno de los Sellos independientes protagonistas
de esta nueva escena. “Alguien nos vio tocando en Queens y
le habló a Mike Spinner sobre nosotros (El dueño del
sello y también cerebro de la banda Blank Dogs). Ahora tenemos
planes de editar un nuevo disco, el que probablemente aparecerá
por este mismo sello. La idea era tener todo listo antes de irnos
de gira pero como siempre, tenemos todo atrasado (risas)”.
“Antes
de que comenzara con The Beets, no tenía experiencia como
músico. Llevo 7 años viviendo en Nueva York y nunca
estuve envuelto en el circuito de bandas ni tampoco iba a conciertos.
Ahora que conocemos a los grupos de la escena, frecuentamos conciertos
y esas cosas”. Esta es nuestra primera gira nacional. Estaremos
alrededor un mes junto a Vivian Girls para después unirnos
con otras bandas en la costa oeste de Estados Unidos. Antes habíamos
bajado hasta Texas para estar en el festival South by South West.
Esto era lo mas lejos que habíamos llegado”.
Iván
Daguer.
Agradecimientos especiales
a Sofía Villanueva.
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Hipnoascensión,
la banda neo-psicodélica peruana comandada por Juan
Roldán y Hugo Medina, ambos provenientes de la alucinante
cantera que en los años 90’s se daría
a conocer como Crisálida Sónica –un colectivo
de grupos limeños que bebían de la más
conspicua vanguardia contemporánea de aquel momento:
post-rock, isolationism, shoegazing, space-rock, ambient;
y que tenían entre sus maestros a luminarias como Spacemen
3, Bowery Electric, Seefeel, Cluster, Main y, claro, a sus
paisanos de Silvania-
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