Mercury Rev. Foto: Ivan Daguer

Mercury Rev + Dean and Britta
Domingo, 9 de Diciembre de 2008
The Highline Ballroom, New York

Como dice un buen amigo, hay que saber retirarse a tiempo. Si miramos las cosas bajo su lógica, a una banda como Mercury Rev le seria mucho más digno pasar a retiro y quedar con el recuerdo de algunos de sus sendos discos, en vez de ser testigos de su decadencia creativa.

No hay nada que objetar con respecto al monumental sonido que la banda despliega en vivo. El grado de perfección que logran en el escenario (mientras despliegan su set de canciones) es realmente asombroso. Recuerdos de conciertos de Spiritualized se me vienen a la mente, a la hora de establecer un punto de comparación que pudiese ayudar a explicar la extremadamente cuidadosa y perfecta performance de Mercury Rev. Pero en ambos casos, son tan magníficas, que esa pomposidad e histeria, termina jugando en contra de ellos, sobretodo cuando deben hacer citas a sus recientes y desafortunadas entregas discográficas.

Distinta suerte corren los siempre agradables Dean and Britta. A pesar de que se encuentran atrapados en una involución musical que no los hace explorar nuevos territorios musicales (sin negar su incansable búsqueda de la canción perfecta), se agradecen esos fantásticos climas oníricos que logran en sus composiciones, las que gozan de una simplicidad y efectividad a toda prueba, contrastando con la complejidad de una banda como Mercury Rev, quienes al parecer aducen una sequía creativa que los hace quedar en deuda a la hora de redondear un balance final.

La perfección y grandilocuencia no tienen nada que ver con los resultados artísticos. Todo pasa por una cosa que tiene que ver con sensibilidad e inspiración. En el caso particular de Mercury Rev, la idea de pensar que sus mejores días ya quedaron atrás, cobra cada vez mas fuerza.

Iván Daguer.