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La
Hell Gang
Sábado, 9 de julio
de 2011
Espacio Z, Santiago
Había
expectación en cierto sector de la gente por la vuelta de
La Hell Gang. Luego de un larguísimo receso que era alimentado
por algunos rumores de disolución, el grupo se decidió
a hacer callar bocas, brindando un concierto que deja varias conclusiones.
Una
serie de temas que no están incluidos en su LP Just What
is Real (BYM, 2010) se apoderaron de gran parte del set, los cuales
mostraron ciertas variantes en el sonido de la guitarra de Francisco
Cabala, quien al parecer, acusa consecuencias de su trabajo intensivo
junto a su grupo paralelo llamado Nazka: Una mayor variedad de recursos
con la guitarra, transportan al grupo a otros terrenos sonoros que
les proporcionan un sonido más dócil, por decirlo
de alguna manera.
Bautizarse como La Hell
Gang, implica asumir ciertos riesgos. Este factor quizás
los condena por el resto de su vida a aspirar ser un cóctel
explosivo y primitivo que debería ser ejecutado por junkies
de dudosa reputación con el logotipo de grupo, al menos tatuado
sobre sus torsos. Por esta misma razón, los momentos más
intensos del concierto sucedieron cuando la base de bajo y batería
sonaba inepta, primitiva y rudimentaria. Pero aun así, esta
servia como una plataforma poderosa para el incendiario despliegue
de Cabala, quien cuando evoca a los fantasmas de Ron Asheton, Arthur
Lee, Hendrix y Leigh Stephens (Blue Cheer), se transforma en un
demonio fuera de control.
El rock de la vieja escuela
le sienta bien a La Hell Gang. Aunque se hecha de menos una dosis
de rabia en el sonido del grupo, los momentos en que la banda logra
el mantra sónico, dan pie para tener fe en el futuro del
grupo.
Iván
Daguer.
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