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Flower
Travellin' Band
Sábado, 14 de Marzo de 2009.
The Studio at Webster Hall, New York.
Decepción
grande. El molesto sabor en la boca que dejó el esperado
(y dos veces postergado) debut en los Estados Unidos de la Flower
Travellin’ Band -una de las entidades musicales más
importantes en la historia musical de Japón- no se va con
nada. A modo de lección, volver a tomar el riesgo de ir a
ver una patética reunión de algún grupo legendario,
la verdad es algo que sencillamente es descartado desde ahora.
Mas allá
de la estúpida nostalgia que siempre ha significado este
tipo de reuniones, también hay una cosa fetichista en el
asunto. Auto consiente de aquello, también era cierto que
era la oportunidad de mi vida para apreciar en vivo, extractos de
discos legendarios como "Anywhere" o el esencial "Satori".
Pero nada fue así.
El repertorio
del concierto estuvo compuesto básicamente por temas nuevos
(pertenecientes a su reciente trabajo, "We are Here")
más unos pocos clásicos. Pero en el 2009, los otrora
Can del hard rock, suenan ahora como una banda anciana, obsoleta
y sin relación alguna con esa pandilla de motociclistas desnudos
que lograban un demoníaco y un sicodélico sonido.
Quizás, eso esto lo único que va quedando en la actual
música de los japoneses: Una serie de canciones deslavadas
que se salvan del colapso con una recreación atmosférica,
ajustada a sus longevas edades pero que es demasiado distante de
lo que alguna vez lograron hacer.
Por otro
lado, no es que le pida al cantante Akira "Joe" Yamanaka
que vuelva a aparecer en el escenario con un afro multicolor y patines
(aunque ahora, luce unos no menos espectaculares dreadlocks), pero
la cosa quizás podría haber sido un poco más
generosa con sus fans (un público compuesto básicamente
por coleccionistas y músicos). Tal vez su hubiesen re contextualizando
su sonido a sus edades y tiempos actuales (cosa que
por ejemplo, si lograron hacer los suecos de Trad Gras Och Stenar
en su momento), estaríamos narrando otra historia.
Mas allá
de escuchar las flojas versiones de "Satori part. II"
o "Hiroshima", lo mejor de la noche supuso ser la excelente
versión de "Woman", con un Joe Yamanaka a punto
de hacer reventar su voz (muy similar a la de Arthur Lee, amén
de su similitud física) y un despliegue fabuloso del sitarla
por parte de Hideki Ishima (con una técnica que hacia recordar
a Jeff Beck y Jimmy Page), no fue mucho más lo que se pudo
apreciar. Una ejecución correcta y liviana de todo el repertorio
que mostraron, muy correcta, quizás.
Es cierto
que es saludable no vivir del pasado pero ¡por favor!, Estas
eran sus primeras presentaciones en los Estados Unidos en sus 35
años de carrera e intentar revivir extractos de discos gloriosos
como "Satori", "Anywhere" o "Made in Japan",
era lo único que quería su público. Ese mismo
que en una verdadera labor de amor, gastó lo indecible comprando
esas ediciones japonesas que se veían por ahí de vez
en cuando... Sí, el sabor mas amargo de todos.
Iván
Daguer.
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