Cerros

Cerros + False Sir Nicholas
Lunes, 20 de junio de 2011
Sala Master, Santiago

Desde un tiempo hasta ahora, la libre improvisación y la improvisación estructurada, se apoderaron del sonido de numerosas bandas psicodélicas santiaguinas. La idea de generar sonoridades expansivas (en busca de un viaje psicodélico) ha ido ganando terreno en los últimos años, quizás producto de la absorción tardía de algunas tendencias reinantes en el planeta o tal vez, producto de los resultados exitosos que la escena undergound chilena generó el último tiempo. Vaya a saber uno.

Lo que es cierto, es que un síntoma inequívoco de insipidez afecta a la mayoría de los grupos y solistas que han optado por seguir este camino. Y esto no tiene nada que ver con la calidad como ejecutantes, que los músicos (y no músicos) involucrados podrían tener. El problema pasa por un asunto de sensibilidad, el que conspira para que mucho de este material (que puede ser apreciado en algunas grabaciones, conciertos o libres improvisaciones que ocurrieron durante los últimos meses) no pase mas allá de aislados momentos de goce sonoro. El mayor punto en contra tiene que ver con lo previsible que se tornan todas estas jams, en donde el auditor como que ya intuye todo lo que va a suceder. Entonces, de la excitación inicial se pasa rápidamente al bostezo auditivo.

Para bien o mal, la presentación de Cerros ( un ensamble de multi instrumentistas que dan origen a despliegues instrumentales que pasan por distintas fases de intensidad) y False Sir Nicholas ( el nuevo proyecto de Nicolas Carcavilla, ex Vapourboat), caen en mayor o menor proporción en este saco. La asistencia a este concierto sirve como excusa para poder referirse a un tema sensible que venia dando vueltas en mi cabeza desde hace algún tiempo.

Ejemplos exitosos de música instrumental y de improvisación libre o estructurada, hay muchos. Desde Derek Bailey, Sun Ra, The No Neck Blues Band o La Velvet Underground hasta The Psychedelic Schafferson Jetplane o el primer periodo de Los Jaivas (en el caso de buscar referentes chilenos), por solo citar algunos nombres.

El factor sorpresa que lleve al auditor y también a los mismos músicos a terrenos desconocidos, es tal vez la meta a seguir. ¿Cómo lograrlo? Me parece que nadie tiene la fórmula. Pero quizás, una mayor educación musical por parte de estos, podría ayudarlos a ampliar la paleta de colores para poder pintar el cuadro.

Iván Daguer.