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Gary
War
Horribles
Parade
Sacred Bones
(2009)
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Los que esperaban
un disco carente de ideas, luego del sorprendente “New Raytheonport”,
están equivocados. Gary War esta vez se arriesga con otro
excelente trabajo, lleno de nuevas sonoridades que se incorporan
a ciertos elementos que ya son parte de su “marca de fabrica”,
como por ejemplo, esa voz subacuática y el fascinante efecto
producido, luego de grabar en una consola Tascam de ocho canales.
El encanto que produce
el disco, no tiene tanto que ver con las canciones en sí.
Las sonoridades creadas en este álbum, generan un nuevo
tipo de psicodelia, que no tiene nada que ver con los habituales
clichés del estilo. Tomando como punto de partida su experiencia
como miembro de Haunted Graffiti, el legado de bandas pioneras
de los 70’s como Debris, y siendo parte de una camada de
innovadores que incluye a gente como Blues Control, James Ferraro
o los Ducktails (quienes se atrevieron a convivir con elementos
ochenteros despreciados por los copistas), Gary War ha sabido
ir un paso mas adelante.
La saturación
y ruidos variados, condimentan un disco psicodélico que
no tiene nada que ver con parajes cósmicos, atardeceres
en el desierto, drones y cosas así. Como el mismo lo dijo,
“A diferencia de New Raytheonport, que suena a California;
Horribles Parades tiene un sonido New York”. Y claro, la
gran manzana no es la misma que hace tres o cuatro décadas.
El ruido minimalista de la Velvet Underground, Mars o Sonic Youth
ha quedado en el pasado. La generación anterior de noisemakers
sicodélicos asentados en la ciudad (Animal Collective,
Black Dice, etc.) deja claro que las cosas ya no serán
iguales.
Por
ahora, “Horribles Parades” se convierte en un testimonio
sonoro fundamental para entender esta nueva sicodelia. Quizás
este grupo de canciones no tenga el mismo impacto que su disco
debut, pero el sonido logrado es innovador, con altas cuotas de
riesgo y que augura (al menos por un tiempo), un nuevo mundo sonoro
a explorar.
Iván Daguer.