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Om
God
is Good
Drag City
(2009)
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La línea musical
que ha surcado Om en seis años es prolífica en cuanto
a cambio y renovación, siendo capaces de mostrar en cada
registro un nuevo concepto que, a la larga, denota un hilo conductor
que lleva el sonido hacia la espiritualidad más profunda.
Una de las novedades que presenta este disco es la inclusión
de Emil Amos, que reemplaza a Chris Hakius en la batería.
Más allá de los cambios lógicos que esto
provoca en la percusión, llama la atención que Al
Cisneros tome la oportunidad de mostrar un recambio, de saber
reinventarse en conjunto con esta nueva etapa.
God is Good es un disco
conceptual, contemplativo y tranquilizador, quizá demasiadas
licencias para una banda que desde sus inicios (en Sleep, fundamental
agrupación del género stoner) se apegó a
la furia, la velocidad y la distorsión. Este registro se
compone de cuatro temas, comenzando con “Thebes”,
una pieza de casi veinte minutos que resume en sí todo
lo que muestra esta placa: un mantra sonoro, una reflexión
espesa que suena ligera, sin mayores sorpresas, la habitual densidad
del doom adornada con instrumentos que llevan el ambiente hasta
un ritual tibetano, a volar meditando.
Esta idea se complementa
coon “Meditation is the practice of death”, un tema
más relajado, en el que Cisneros ya asume la aprobación
de las orientaciones musicales plasmadas. Luego de ello “Cremation
Ghat I y II” son dos breves cortes que insisten en estas
ideas, siendo un cierre que escapa al manejo de los tiempos lentos,
derivando hacia un inesperado final, un descuido que permite distinguir
la fuerza del discurso que Om, quienes siguen avanzando sin perder
concentración en su camino.
Juan
Miguel San Cristóbal.