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Leche
Plus
El
Círculo Se Cierra
Super Space
(2009)
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Si existiera un anecdotario
histórico del circuito underground limeño, éste
debería sindicar a Hipnoascención como el último
de los grupos del colectivo Crisálida Sónica (1996-1997)
en debutar por cuenta propia -con un cassette epónimo en
1999. Quién pudiera haber adivinado entonces que aquel
postrer estreno marcaría una suerte de año cero
para ese segmento de la vanguardia local consagrado a la neopsicodelia
tal y como la entendieron los sucedáneos de Spacemen 3
-especialmente The Dark Side y Alpha Stone. Sobre todo porque
dicha grabación no es muy sólida en resultados,
cosa que la banda de Juan Roldán recién lograse
con su disco de retorno, UI-Sec/Última Secuencia (2005).
Acoyuntados en 2002,
Leche Plus tiene su primera vez en 2004 vía el compilatorio
Las Estrellas Están Tan Lejos..., editado también
por Super Space Records. El tema seleccionado, “Bipolar”,
los presenta como aplicados alumnos de Pete “Bassman”
Bain, ex S3 y líder de Alpha Stone. Convengamos en que
no es ocioso consignar este dato -ya que, comparando “Bipolar”
con las piezas que componen El Círculo Se Cierra, es evidente
que este binomio -Luis Durand en voz, Jonathan Siveroni en todo
lo demás- no parece haber sufrido mayor metamorfosis.
Para el disco debut,
Leche Plus -que, imaginamos, homenajea en su nomenclatura la “bebida”
favorita del ultraviolento Alex en la inmortal A Clockwork Orange-
ha expandido lo mostrado cinco calendarios atrás. En efecto,
el sonido encierra un alternado protagonismo eléctrico/electrónico:
cuando no es la guitarra, cargada de ácido hasta la médula,
son los volátiles teclados en lisérgico trip. Algo
más de reverb y potencia decibélica, y El Círculo...
empataría con cualquier disco de Alpha Stone (sin minimizar
sus ecos a Loop y The Dark Side).
Pero mentiríamos
si terminásemos el análisis aquí, condenándolos
de paso a la etiqueta de “mero epígono”. Los
mayores aciertos de placa y grupo vienen por el lado de la osamenta
percusiva. Sólidamente ensamblados, y aún así
lejos del encorsetamiento, la batería y el bajo se oyen
despreocupados -como si hubieran accedido a un estado de continuo
jamming, generadores incansables de un delicioso groove cósmico
que rebota por los cuatro costados del esférico. Curiosamente,
este andamiaje rítmico tiende a desaparecer, sepultado
por las luminosas capas de teclado y guitarra. Sin embargo, el
demérito no es tal: que la sincopa permanezca en segundo
plano permite notar una habilidad casi proteica para mimetizarse
con otros géneros. El apagado saxo y la narcótica
percusión de “Mary Anne” acercan al dúo
al surreal feudo del trip hop, mientras que los sintetizadores
de “Viajero Espacial” parecen sugerir espontáneas
conexiones tangenciales con la circularidad del drum’n’bass.
Incluso su pieza más (co)mentada, “Promesa Yonqui”,
deja entrever -previa disección- cierta proximidad con
el jazz. “En El Principio Era El Ritmo”, cantaban
The Slits hace casi 3 décadas.
Personalmente,
creo que la voz no es la más indicada para experiencias
similares. Desde luego, los hechos me dan la contra: Durand es,
sin duda, el vocalista más requerido en combos alineados
junto con Leche Plus -tanto su grupo madre Pastizal (al lado de
Renato Alvarado) como su nueva, em, “banda paralela”,
Transparente. Lo que se dice, casi literalmente, estar en todas.
Hákim de Merv.
www.myspace.com/idealismolecheplus