Hacer
blues en Chile es difícil, tal como hacer tecno, garaje,
punk o sicodelia. En fin, cualquier género que surge y
tiene sus orígenes, manifestaciones y renovaciones en lejanas
tierra. En ese sentido, las coordenadas geográficas son
muy importantes a la hora de entender los fenómenos musicales
asociados a un movimiento cultural, social, político que
incluso llega a tener implicancias económicas. Fiel reflejo
de eso es qué los mejores expositores “chilenos”
de la electrónica tienen una cercanía tan grande
con países como Alemania, pensando en Ricardo Villalobos,
Matías Aguayo o Receptor, lugar donde hasta un panadero
puede llegar a ser un revolucionario dj y no tiene la carga elitista
qué tiene ese género en nuestra sociedad tan desigual.
Todo
esto para decir que Jonny Blues es una excepción a la regla
y sabe hacer un blues tan personal y propio que uno se pregunta
de donde salió este tipo qué toca casi todos los
días a una cuadra de la esquina de Pedro de Valdivia con
Providencia. Algo similar a lo que hace Perroski en su primer
caset “Añejo”, apropiarse de un genero y hacerlo
propio.
Lo más notable del disco es la espesa guitarra y se echa
de menos su agradable voz ausente dado que canta don Bernie con
una voz raspada, un poco molesta, que recuerda al vocalista de
la Renga. Se echan de menos más registro de este gran músico
chileno que dice solo tener esto como carta de presentación.
Tomás Salvatierra