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The
Hospitals
Hairdryer Peace
(2008)
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El cometario
de este disco corresponde a la segunda edición del definitivamente
más descomunal asalto sónico ocurrido durante el 2008.
Los fantasmas de Pussy Galore, Half Japanese y Royal Trux, se reencarnan
en una banda que siempre se caracterizó por pelar un grasiento
e intenso garage rock.
Aunque
en “Hairdryer Peace”, The Hospitals suenan completamente
reinventados; al ir repasando su discografía (especialmente,
su penúltimo disco, “I’ve Visited The Island
of Jocks and Jazz”), se advierten ciertos elementos extremistas
en su música que sugerían un norte a seguir. Pero
la verdad, era muy difícil imaginar la transformación
que ha tenido la banda desde aquellos días hasta ahora.
El desarrollo
y explotación de estos factores, dejan al grupo inmerso en
un caótico, hostil y psicodélico disco, que necesita
de numerosas audiciones para su comprensión cabal.
Los
elementos primarios de su sonido se hacen evidentes en numerosas
citas. El bubblegum y el rockabilly (“Getting Out of Bed”,
“Dream Damage”) junto a sus conexiones con el folk y
el blues (“Rules for Beign Alive”), son manipulados
hasta ser convertirlos en una difusa y ruidosa psicodelia. Temas
como “Ape Lost” y “This Walls”, son algo
más convencionales y podrían ser ligados con su pasado.
Pero la verdad es que todo lo que suena en ambas canciones, ha sido
alterado, desintegrado y llevado al borde del caos.
El
sonido generando en este álbum es totalmente difuminado y
dilatado pero no tiene nada que ver en estética ni en concepción,
con el noise y la psicodelia creada por la generación precedente.
Un punto de inflexión generado en el momento preciso, luego
de el lógico desgaste artístico de las bandas que
entregaron los últimos destellos creativos.
“Hairdryer
Peace” expele un espíritu de libertad. Suena desaprensivo
y sin ningún tipo de restricciones (tal como “Raw Power”
de The Stooges, con David Bowie en la mezcla) y continúa
la tradición psicodélica de su ciudad de origen (San
Francisco). Pero más allá de estos detalles, este
es un trabajo totalmente imprescindible para todos aquellos interesados
en el futuro de la música. Aventurero, ambiguo, hipnótico
y exuberante en energía. Esencial.
Iván
Daguer.
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