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Guns
Are For Kids
It Takes A Nation Of Morons To Hold Us Back
Fourth Worlds
(2008)
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Desde
el papel, al menos, los Guns Are For Kids prometen. Son divertidos,
absurdos, delirantes y prometen hasta buen sexo después de
escuchar “It Takes A Nation Of Morons To Hold Us Back”,
su segundo EP.
Oriundos
de Sydney Australia, cultivan ese perfil típico de los cabros
buenos para las bromas y las travesusras en el patio del colegio
pero que, cuando tocan la campana para volver a clases, guardan
la camisa y las bromas bajo los pantalones y suelen resultar lo
más aplicados del curso.
Que uno
llegue a tomarlos en serio, ahí esta lo más complicado.
Y es un asunto que, al menos en este trabajo, lo saben hacer más
que bien.
Parten
con “Nation of Morons”, entre ruidos de cadenas, guitarras
saturadas y coros de borrachos, existe un inicio bastante grandilocuente,
divertido y digno del kit de prensa que adjuntaron.
Todo
se va al carajo con “Cockroach Killer”. Densos desde
el primer segundo, adoptan un riff pegote a pesar de lo poco llevaderos
que podrían, aparentemente, ser. Juegan con los sonidos y
van armando de poquito a poco una atmósfera, un mundito aparte
que ellos mismos, a lo que termina la canción, destruyen
o hacen desaparecer sutilmente..
La mayor
muestra de esa construcción sonora que hacen es en “Thanks
For Pissing On Me (I Was On Fire Up There)”, tema con el nombre
y la duración más largos del disco, que incluye 6
tracks en casi media hora.
Lo que
edifican aquí es un mundo, pero mucho más detallado
gracias a los 7:35 que dura. Es un recorrido exhaustivo y lleno
de sutilezas venidas de todos los rincones de la banda. Los aportes
de la batería y los emotivos juegos de voz destacan, ya que
ponen la cancion en una dicotomía dulzona, pero ruda.
Rudeza
que se acentúa en “Not Bright Kid” y “1865”,
llenas de atmósferas y caminatas por túneles oscuros
pisando esqueletos de rata.
Hasta
que llegas a una suerte de cuarto tenue y con luces de vela en “Oh,
Tropical Worthless”. La acción, no se acaba, obvio.
Pero aquí es como si llegaras y te encontraras con ellos,
desordenados, disgustados, con ganas de golpearte. Las guitarras
ayudarán más que nunca a la confusión, pero
también irán avivándolo todo a medida que la
canción va alcanzando sus últimos suspiros. Todo se
incendiará y da lo mismo.
El disco
termina y, aunque el desorden y el ruido hayan terminado, los extrañas,
repitiéndote el viaje una y otra y otra vez.
Los Guns
Are For Kids prometen y cumplen. Es posible comprobarlo todo...
bueno, casi todo si estas sola y sin pololo un domingo por la tarde.
Rocío
Novoa.
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